Desesperados

Un pequeño recuento de lo que vamos viendo hasta ahora que hace el fujimorismo keikista para tratar de sacar la cabeza de debajo del agua que ellos mismos están haciendo.

“La #SeñoraK podría ser yo”, dice la congresista keikista Karina Beteta, en un intento inútil de sembrar alguna duda sobre la identidad de la persona que esperaba reunirse en privado y por segunda vez con el ex juez supremo César Hinostroza. Sobre este juez pesa una orden de impedimento de salida del país y es tristemente célebre por rebajarle las penas o dejar en libertad y eliminarle los antecedentes a al menos un par de violadores de niñas entre otras cositas.

Más temprano, la también congresista keikista, Alejandra Aramayo, le dijo a Patricia del Río en RPP “yo creo que la alusión que hace de la #SenoraK ciertamente es una alusión a la señora Keiko Fujimori y a Fuerza Popular”, pero eso no significa que la reunión se haya llevado a cabo.

Tras estas declaraciones, el aún presidente del Congreso, el keikista Luis Galarreta comentó: “He visto la entrevista y creo que las declaraciones de la congresista Aramayo no precisaba que “#SeñoraK” fue en alusión a Keiko Fujimori”.

Esto era lo último en una serie de intentos fútiles por impedir que se asocie a Hinostroza y la #SeñoraK con Keiko Fujimori. El mismo día de la aparición del audio, la señora Keiko Fujimori, sin que nadie la invite y después de un silencio prolongado suyo, de su bankada y de sus trolls, escribió en su cuenta de Twitter:

“Explicación no pedida, acusación manifiesta”, dicen los abogados.

Si se fijan, la Sra. Keiko escribe “”La Señora”, de “K”” y no “La Señora K”, como claramente se le escucha decir varias veces al interlocutor de Hinostroza en el audio. ¿De dónde sale ese “de”? Pues bien, unas horas más tarde, la ex congresista Martha Chávez escribió esto:

Martha vuelve a escribir “Sra K” y se olvida del “de”. Querían echarle el pato a la esposa de PPK (Sra. de K = Sra. de Kuczynski) pero, sin el “de” dichoso, lo que hicieron, más o menos, fue fabricar un ex presidente transgénero. Eso no se los creyó nadie y tuvieron que cambiar de estrategia.

Apareció entonces “el audio verdadero” y se afirmaba que el audio que todos habíamos escuchado había sido editado para perjudicar a Keiko Fujimori. En realidad, decían, no era “K” lo que decían Hinostroza y su operador, sino “Ca-sa”.

No sé si valga la pena aclarar esto, pero ahí vamos:

En efecto y, como era más o menos previsible, eso tampoco funcionó.

Como decíamos al principio, luego de que aparecieron los audios el keikismo entero se puso en pausa y les tomó casi dos días reaccionar. A la vista de los resultados, quizás hubiera valido la pena para ellos que se demoren un poquito más. Pero bien dicen que Quod natura non dat, Salmantica non præstat (lo que natura no da, Salamanca no presta).

El desconcierto keikista llevó incluso a que, desde la Comisión de Fiscalización del Congreso -presidida por el keikismo- intentaran atarantar a los periodistas que revelaron esos audios: Rosana Cueva de Panamericana y Gustavo Gorriti de IDL-Reporteros. En la comunicación que se les envió decía que debían ir y contar quién les había dado los audios, de qué manera, cuándo y dónde.

Eso se llama tratar de matar al mensajero. Era tan burdo el intento que hasta Mauricio Mulder del APRA dijo que él no tenía nada que ver y anunció que la comisión mencionada retrocedería en sus pretensiones de “invitar” a los periodistas . Strike 1.

Un día antes, un fiscal llegó con cuatro policías a la sede de IDL-Reporteros a intentar llevarse el material en el que estaban los audios. La sorpresa sobrevino después: no había una orden judicial que avalara ese procedimiento y eso además de ilegal, es delito, así que el fiscal y la policía se tuvo que ir con las manos vacías y toda la prensa ponchándoles la torpeza. Imposible no recordar aquí a Fujijmori metiéndose a patadas a la casa de la ex esposa de Montesinos -a robarse 70 maletas y cajas con los videos que nadie ha visto- con un fiscal falso. Strike 2

Tras el autogol, el congresista Héctor Becerril -y una serie de notorios fujimoristas (notable es otra cosa que les queda muy lejos)- afirmó categóricamente que esto se trataba de una estratagema del propio IDL-Reporteros para victimizarse; que todo el quilombo era para desprestigiar a Keiko y que Gorriti era el nuevo montesinos. Si tenían uso de razón en la segunda mitad de la década de 1990 -o has leído qué pasaba en esa época- lo que dijo Becerril es de lo más montesinista que hay.

Por supuesto, ni Gorriti ni Cueva aceptaron ir al Congreso a hacer circo. Y entonces, desde la fiscalía, llegó un nuevo intento de atarantarlos.

A estas alturas uno se pregunta si esta gente fue a la universidad para estudiar derecho o se compró el título. El artículo 2, inciso 18 de la Constitución Política del Estado Peruano reconoce el secreto profesional como un derecho. Además de que este derecho también alcanza a los periodistas, el Tribunal Constitucional se ha pronunciado específicamente a favor de en más de una sentencia. ¿Entonces? ¿Acaso el fiscal no sabe eso? ¿No sabe que violar el secreto profesional es delito? ¿No tienen un código penal en la fiscalía o nunca han visto uno?

La acción de la fiscalía es una respuesta a alguna exigencia de alguien de “arriba” que, claramente, no es el fiscal de la Nación, Pablo Sánchez. Por eso, el fiscal está “pescando” y sus encomenderos están tan desesperados que intentan hacerlo pescar con dos pesos pesados como Cueva y Gorriti como si se tratara de dos periodistas bisoños que se van a asustar y abrir la boca porque leen “fiscalía”, “proceso” y “obstrucción a la justicia” en un papel.

Eso también se cayó. Strike 3.

Ya son tres los intentos de amedrentarlos para identificar a la fuente de la filtración. Y con seguridad habrá más. El fujimorismo keikista se siente rodeado y por primera vez desde que perdieron la elección en junio del 2016 sienten que no tienen el control de la situación y que su número no sirve para nada en las redes y ante la opinión pública. Si acaso, todo lo contrario. Se contradicen entre ellos (dicen que sí es la #SeñoraK, que no es, que quizás sea, que quién sabe, que es para perjudicarla) y, en el colmo de lo tragicómico, el congresista Becerril pierde los papeles, se enreda y resbala con su propia lengua y sale a relucir su verdadera naturaleza, tan elocuente, indomable y desalojadora.

Los periodistas que solían limitarse a escucharlo y tomar notas, ahora le repreguntan y lo incomodan. Le han perdido el miedo a él y a la mayoría de ellos. Algo hemos avanzado.

La pregunta que deberíamos hacernos es, ¿sabe el fujimorismo keikista quién lo está empujando al precipicio? Porque, seamos realistas, no es que alguien se levantó valiente una mañana; todos los que estamos ya estábamos y, al menos en apariencia, nadie se ha cambiado de bando. Quien sea que le está disparando al keikismo, lo hace acobijado por las sombras del caos y la polvareda que los mismos fujimoristas están levantando con sus reacciones desesperadas. Pero de eso vamos a hablar en otro post.

PD La comisión permanente del Congreso ha decidido que reiniciará proceso contra magistrados del Tribunal Constitucional pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos le ordenó que los deje en paz. Supongo que así como se sienten perdidos, también sienten la necesidad de asir alguna certeza: aunque esta sea su identidad de combi asesina travestida de mototaxi.

Pero cerremos con algo agradable…

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