I’m too sexy

‘Cause I’m a model, you know what I mean
And I do my little turn on the catwalk
Yeah, on the catwalk
On the catwalk, yeah
I shake my little tush on the catwalk.

(Porque yo soy modelo, ¿entiendes?
Y me doy mi vueltita sobre la pasarela
Sí, sobre la pasarela
Sobre la pasarela, sí
Sacudo mi potito sobre la pasarela.)

Right Said Fred (1991)

FOTO: La República

Lima “moderna” vive mirando al mar, de espaldas al resto del país y de vez en cuando se mira el ombligo para ver si el bronceado le quedó parejo. Rara vez pasa de eso. Y cuando hay un ruido fuerte en el patio de “atrás” (que, según algunos, empieza cruzando la Javier Prado), levanta su espejito por sobre el hombro para mirar de reojo qué anda pasando. Luego tranquiliza a sus amiguitos con un “todo está bajo control” porque, total, si pasa algo inesperado, todo se arregla poniendo cara de sorprendida.

Lo verdaderamente triste es que hasta hoy se piensa a las regiones desde Lima: “el voto favorable al FREPAP y Unión por el Perú es uno de protesta contra el centralismo limeño”, “es un mensaje para los limeños”, “es un voto anti limeño”. Para quienes así lo explican, las regiones no pueden vivir sin Lima, aunque sea para joderla. Es decir, no tienen intereses, necesidades, reivindicaciones pendientes ni reclamos identitarios propios que no dependan de su interacción con la capital. O no saben y se lo inventan o nunca leyeron nada después de 1935. 

O también podría ser esto:

“Ayer” fue el 27 de enero de 2020

Lo real es que quienes explican así el resurgimiento del movimiento fundado por Ezequiel Ataucusi Gamonal a finales de la década de 1960 y del movimiento etnocacerista liderado por el hermano de César Acuña -y que de momento auspicia a Antauro Humala- no tienen idea de qué es lo que ha pasado. Y es normal, porque “nadie” tenía idea, nadie lo vio venir.

Y eso también es sorprendente porque significa que en Lima, más allá de las bromas, casi nadie en el establishment sabía que esto podía pasar: ni los medios de comunicación, ni las encuestadoras que son, de alguna manera, las que realizan el trabajo de campo que costea el sector privado (interesado en saber quién va a ganar y cómo se le puede comprar/neutralizar) y que la academia utiliza como insumo porque no puede costear estudios propios tan grandes tan consistentemente (ENAHO aparte). Entonces, si no lo vio Ipsos que hizo un simulacro a nivel nacional en los 26 distritos electorales con una muestra de 6.400 “votantes”, no lo va a ver “nadie”. Y lo que pasó con Ipsos fue que no le achuntó ni en el boca de urna.

Siendo justos, la diferencia entre agrupaciones es porcentualmente enana y está dentro del margen de error: el primero, AP, tuvo 11.8% de los votos en boca de urna y el sétimo 7%. Es decir, todo dentro del margen de error (+/-2.5). Pero aún con eso, es un roche que la encuestadora más grande tenga un punto ciego de ese tamaño y que nadie lo esté señalando.

¿Qué pasó? Pueden ser varias cosas. Por un lado, es posible que sí, como hipotetizan algunos, que el espacio dejado por el rasgo más “fascistoide” del fujimorismo -la “mano dura”- en su auto infligido sabotaje haya sido ocupado por los dos movimientos de rasgos más patriarcales y autoritarios. Algo parecido a lo que le pasó al Frente Amplio cuando sacaron de carrera a Guzmán: de rezar por pasar la valla a una semana de las elecciones, el FA logró meter 20 congresistas. Ya, igualito, pero en tres años, o sea, en cámara lenta.

Otra explicación posible es que estos grupos hacen un trabajo que nadie más hace desde hace muchos años: construcción de base política. Casi como si fueran Testigos de Jehová, esos a los que nadie les hace mucho caso hasta que no queda nadie más.

-Vamos a elegir candidato,

-Pero no hay nadie

-¿Y este Ataucusi?

-Será pues…

Lo otro es que la oferta electoral es casi indistinguible para los que no se están fijando en sofisticaciones de país desarrollado de la OCDE, sin respaldo estadístico y con narrativas amarillas. Con más o menos matices, todos prometen más seguridad, más trabajo, más y mejor educación, más y mejor salud, más y mejor infraestructura e inversión pública.

¿A cuál creerle? ¿Cómo elegir? Ya no basta con hacer reuniones, ni cumbres, ni regalar lapiceros y táperes, ni congregar a la gente para hacer mítines. Además, cada vez hay menos de esos porque casi todos los que pitufeaban la plata de la campaña están fugados o presos o en proceso de ir presos y los aportantes “fantasma” están empapelados y encerrados en sus casas en un distrito que, en realidad, es una cancha de Golf con un pueblo alrededor. ¿Quién queda que nos represente?

Hay que conocer al elector para sintonizar con sus necesidades si es que realmente se aspira a representarlo cabalmente. No saber qué necesita o qué quiere, sino saber quién es y por qué y cómo necesita y quiere eso que todos ofrecen en forma de genérico.

Por eso, quizás, aquí pesa mucho el que las elecciones congresales se celebren junto a las presidenciales, pues ello genera una distorsión muy grande -cuya magnitud exacta todavía está por medirse- debido al arrastre del candidato principal. Tal vez, esto podría haber estado motivando a los votantes de las regiones a decidirse por un voto pragmático, más que por uno con el que se sentirían más representados. 

Por ejemplo: Yo siempre he querido votar por Pedro, pero Juan va en la lista de la persona que tiene más posibilidades de hacerse con la presidencia del país. Por lo tanto, Juan va a llegar al Congreso y va a pertenecer a la bancada de gobierno, esa que va a poder conseguir más cosas para mi región y mi localidad (y quizás para mí). 

Es muy interesante que los carteles del FREPAP casi no tuvieran rostros, sino sobre todo propuestas. También lo es que fuera el único partido que no tuvo observaciones y el único que fue aprobado por el JEE a la primera presentación. Eso habla de prolijidad, disciplina, orden y buena organización. Hasta al APRA que tiene 100 años postulado le rebotaron la inscripción de candidatos.

 

FOTO: Agencia Andina

Sin el ruido de la carrera presidencial, ¿será que ahora sí, después de tantos años, pude votar por Pedro porque el presidente no tiene ni partido ni bancada oficial que pueda hacer la diferencia?

Quizás. Es posible también que la llegada del FREPAP y de UP al congreso con más de 30 curules sea una combinación de varias de las cosas mencionadas hasta aquí y de algunas otras que -para variar- no estamos viendo.

Hay varios trabajos académicos -a los que nunca se les ha hecho caso- que se han ocupado de estudiar la historia de estos movimientos y de los que se puede inferir una explicación a lo que ha pasado, pero que no tienen el refrendo de las encuestadoras para darles “relevancia” mediática. Luego pasan estas cosas y todos nos sorprendemos. 

Bueno, no todos, pero casi. Y entonces se ensayan explicaciones de lo más estrambóticas: el FREPAP sacó casi dos millones de votos porque todos los que no querían votar por nadie y no querían regalarle el blanco o nulo a los mafiosos votaron por el pescadito pensando que jamás habrían de salir. Casi ridículo: un meme quedó segundo en el Congreso. Y no es que se pueda descartar de plano ni completamente, pero hay explicaciones más elegantes y simples y verosímiles que echarle la culpa a Facebook y a Twitter que, en el Perú, no representan a nadie. Menos a los Israelitas del Nuevo Pacto y a su masa de votantes.

Masa que, además, está en Lima en una proporción -mira tú- sorprendente.

Todos vamos a morir

Cuando en el 2011 se anunciaba la victoria de Ollanta Humala pese a la feroz guerra sucia que medios de comunicación, empresarios y otros partidos políticos libraron contra él, escuché a no pocas personas decir o sugerir -genuinamente consternadas por la gravedad de tal empresa, eso sí- que había que matarlo. Que no quedaba otra. La mayoría lo sugería en privado, pero no faltó nunca el incontinente loquito pistolas y balas que lo ponía en las redes sociales sin empacho, sin vergüenza, sin regulación y sin censura. 

Era matar a Humala o sucumbir ante la ola chavista que a través de él nos asolaba y que, entre otras cosas terribles, habría de llevarse a nuestros hijos a vivir en Gulags para programarlos en el comunismo y habría de arrebatarnos nuestras casas de playa y cualquier bien inmueble que no usáramos como vivienda para dárselas a los pobres.

 

“Vamos a expropiarlos a todos”.
FOTO: Reuters.

Hoy, difícilmente alguien con medio dedo de frente se atrevería a decir, a la vista de los hechos, que el de Humala fue un gobierno de izquierda-izquierda. En los hechos, recordemos, fue más de centro-centro (rebaja de impuestos para ser reinvertidos) que de centroizquierda (creación y ampliación de cobertura de varios programas sociales) y en algunas ocasiones de centro-derecha (Ley Pulpín), aunque con diferente suerte cada vez.

Lo mismo va a pasar ahora. Ni fú, ni fa. No habrá revolución teocrática, no se romperá el laicismo precario del país, no se retrocederá sustancialmente en las políticas más progresistas. Y no sucederá porque estos que han llegado no tienen los ojos puestos en esas políticas, sino en las necesidades de sus votantes que son más antiguas, más vitales y -estadísticamente hablando- verdaderamente relevantes e importantes. No van a cerrar negocios, no van a nacionalizar nada de nada. Van a gritar mucho, eso sí. Y van a dejar a Martha hablando sola. 

O no.

Van a tener que negociar todos adentro. ¿Cuáles serán los lazos más fuertes que constituyan las coincidencias y que se impongan sobre los otros? Eso es lo que está por verse. Seguramente lo cantado irá primero: inmunidad parlamentaria, como para tirarle un trozo jugoso de carne a la platea y que esta se entretenga, pero no es seguro porque, recordemos, el APRA no está ya e, independientemente de lo que uno crea, eran los que aceitaban las cosas en el Congreso. Para bien y para mal. 

Quizás veamos a los apristas asesorando a los fujimoristas, pues su capacidad de operación política sigue siendo eficientísima y muy por encima de lo que cualquier otro partido es capaz de acometer. O también porque el congreso estará lleno de neófitos y porque el posicionamiento de sus aliados en el aparato del estado está todavía lejos de desaparecer.

Continuará.  Porque Lima es muy sexy. Y solitaria (¿?).

Un comentario en “I’m too sexy

  1. Describes el agua tibia, ya pues, antes deberias definirte si eres un blogger liberal en el mas amplio sentido de la palabra o solo eres un tipico criticon en su busqueda de Shangri La-el centro ideologico, de esos abundan, muy pocos son como Vargas Llosa que asume una posicion.
    Los socialistas abundan en los estamentos del gobierno, y los liberales se cagan de miedo oponerse, 1ro, porque estan mas interesados en ganar dinero, por el simple hecho de que con esas ideas jamas serian aceptados dentro de las organizaciones por derechos de los pececitos de colores, etc, etc. ERGO tienen que trabajar de a verdacito. Los socailistas la tienen facil, arman una ONG y listo, reciben fondos hasta de Leo DI Caprio, se asignan un sueldo y bacan.

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