Sin Brújula (Bonus Track: ¿Por qué salió la ministra de Educación?)

“Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”. (Jorge Luis Borges)

Guiándonos por el porcentaje de nuestros ex Presidentes acusados, investigados, procesados o presos (o muertos para tratar de evitar pertenecer a dicha lista con poco o ningún éxito), concluimos que cada uno de los gobiernos de los últimos 30 años se hizo de la vista gorda con la corrupción del Club de la Construcción y de Odebrecht. O se benefició directamente de ella. Y normal con todos, cero dramas.

Preguntar por qué nadie se metió con ellos antes es como preguntar por qué tuvimos que esperar a que apareciera un video en el que Vladimiro Montesinos le entregaba dinero en efectivo al entonces congresista de oposición Alberto Kouri, para que se cambie de bancada y se pase a las filas del fujimorismo. Y a ese que filtró el video que ponía en evidencia lo que muchísima gente ya sabía o sospechaba, le seguimos diciendo héroe.

Esa fue la respuesta larga. La respuesta corta es que nadie se metió con ODB porque en el Perú nunca salimos solos de nuestras crisis ni de nuestros cánceres. Ni siquiera de nuestros virreinatos (de hecho, no queríamos salir).

LA CORRUPCIÓN IGNOTA

La corrupción de Odebrecht era, de algún perverso modo, parte del Estado. El negocio negro con obras estatales había crecido tanto, aceitaba e involucraba a tantas personas y a tantas organizaciones públicas y privadas y le daba de comer a tanta gente a través de negocios tanto legítimos como ilegítimos y tenía a tantos otros con empleo y a muchos con pingües ingresos, que cada gobernante que tuvimos desde 1985 -o antes- sintió que había que aplicar eso de que si algo no está roto no hay que arreglarlo.

Además, el costo de luchar contra algo así de grande es políticamente incalculable y son muy altas las probabilidades de fallar y quedarse atrapado en la telaraña que los hermanitos y otras mafias tejieron por décadas en todas las organizaciones del Estado.

Pero entonces las cosas reventaron en Brasil en el 2014, un caso llevó a otro y se descubrió que Odebrecht era un monstruo gigantesco y sofisticadísimo y viejísimo y casi omnipresente.

El actual gobierno (que empezó el 28 de julio del 2016) solo embandera esa lucha contra la corrupción de Odebrecht por supervivencia. Solo por eso no se pudo hacer el idiota como sus predecesores. Y bien que quiso:

Pocos sabían de qué tamaño era esto en realidad y cuán entrelazadas y hermandas estaban las mafias que movían al Poder Judicial como les daba la gana; porque la del Club de la Construcción es solo una de muchas. Todas emparentadas.

El Callao, el desactivado Consejo Nacional de la Magistratura, el Jurado Nacional de Elecciones, el Poder Judicial y el Ministerio Público, la Policía Nacional, empleados y funcionarios públicos en todos los niveles y en todas las entidades Estado (desde registros públicos y ministerios, hasta el último hospital y escuela estatales).

Y todo ello se mezclaba con lobistas empresariales profesionales disfrazados de visitadores gremiales o de técnicos prestados (al Poder Ejecutivo: varios ex ministros de Economía fueron prestados por Asbanc… sobre todo durante el período de Alan García II); periodistas en diversos medios de comunicación a los que se les reparte “pepitas” insignificantes o chambitas o “frilos” (freelos) extra que salen con su favorcito en edición; sicarios mediáticos; colegios profesionales infiltrados; gobiernos subnacionales con sus propias redes regionales de corrupción. Universidades nacionales convertidas en minas de oro para sus rectores quienes las usaban para sus negocios o como lavaderos o centros de concentración de poder político. Estudios de abogados que compran sentencias o compran que se desestimen pruebas; consultoras y empresas de auditoría de todos los tipos, formas, tamaños y colores que fraguan informes o ponen en ellos lo que el dinero les mande poner.

¿Quién en su sano juicio podría pretender pelear con todos esos al mismo tiempo y salir victorioso e ileso al cabo de cinco años?

Al gobierno de Vizcarra simplemente no le quedó más remedio que hacerlo si no quería él mismo acabar preso y mantener la expectativa de hacer carrera política. Y al principio y en el corto plazo le fue bien: le granjeó una envidiable aprobación ciudadana, base del único capital político que tiene y que (aunque difuso e inorgánico, allí está) le permitió detener a la aplanadora naranja, convocar a referéndum y luego disolver el Congreso para, además, respaldar con credibilidad a los fiscales del Equipo Especial.

Por eso, el gobierno de Vizcarra no puede patearle el tablero a Odebrecht aunque se muera de ganas. No puede embargarlos y meterlos presos porque los brasileños dejarán de hablar y no ratificarán la información y testimonios obtenidos hasta el momento, debilitando la posición del Estado peruano incluso contra sus ladrones nacionales. La información que puede darnos la brasileña es la única carta que tiene el gobierno. Si los cogotea, dejan de colaborar y las probabilidades de desencriptar la información contenida en los servidores de Odebrecht sin la ayuda de la empresa es casi nula.  Solo queda ajustar.

 

¿DE DÓNDE SACAMOS OTRO MINISTRO?

 

Ex ministro de Educación, Jaime Saavedra.
FOTO: The Economist

Esa es una vieja dificultad de este gobierno: cuando la aplanadora fujimorista atizada por el APRA censuró al ex ministro de Educación, Jaime Saavedra, nadie quería reemplazarlo. La designación de la ministra Marilú Martens en reemplazo de Saavedra fue casi inmediata porque ella ya era una alta funcionaria del Minedu y tenía la confianza de PPK. Pero cuando el aprofujimorismo se la bajó a ella con todo el gabinete de Fernando Zavala, la siguiente persona en ocupar ese ministerio fue la sexta opción. Al menos cinco personas la habían rechazado el cargo antes de que aceptara Idel Vexler. Y sigue siendo así.

Para este gobierno llenar ministerios y mantener a los ministros en su sitio es más difícil que hacer Sudoku con los ojos cerrados. Ahora parece que ponen al que esté a la mano o al primero que diga que sí. La designación de la ministra Susana Vilca parece una broma de mal gusto porque tiene una historia no tan antigua con la minería ilegal y por mucho menos que eso botaron al ex procurador Jorge Ramírez.

La silla de ministro es caliente y más en los sectores que tienen contacto directo con los ciudadanos (Interior, Salud, Educación, Trasportes y Comunicaciones, etc.), pero en estos días hasta Cultura hierve.

Hoy, que al gobierno le quedan apenas 17 meses, el cargo de ministro es menos atractivo que nunca. Es efímero y de alto riesgo pues todos se van investigados y con el estigma de ladrón como mínimo. Pero aún imaginando que haya peruanos dispuestos a comprarse el pleito y a exponerse y a arriesgar por la patria su prestigio y su patrimonio y su nombre aceptando un cargo en dichas condiciones, ¿cómo se sube alguien a un barco si no sabe a dónde va?

¿Alguien sabe cuál es el norte del capitán Vizcarra? Jack Sparrow (Oh Johnny, poor Johnny) tenía una brújula que no señalaba el norte, sino hacia el lugar al que su portador quería alcanzar. Martín no tiene una de esas ni, parece, de las otras. Si a usted mañana le preguntan: “quitando la lucha contra la corrupción de Odebrecht, ¿cuál o cuáles son los objetivos que se ha trazado este gobierno y cómo planea alcanzarlos?” ¿Sabemos?

 

¿POR QUÉ SE FUE FLOR PABLO?

No, no sabemos cuál es el derrotero del gobierno. Como mucho asumimos, por pistas que aparecen por aquí y por allá.

Ex ministra de Educación, Flor Pablo.

Por ejemplo, nadie entiende todavía por qué se fue la ministra Flor Pablo quien estaba haciendo un buen trabajo al frente del ministerio de Educación y era de las ministras más longevas. ¡Con lo que cuesta que no se vayan! Ahora, en esa silla caliente y con resorte expulsor pusieron a Martín Benavides a quien sacaron de Sunedu, donde venía también liderando una buena gestión.

“Es una decisión de orden político que sabrán explicar el presidente y el premier, no es un tema de desempeño”, dijo la ex ministra.

Flor Pablo y Martín Benavides no se llevaban de maravilla: él sentía que el apoyo que recibía del Minedu era insuficiente para mejorar la calidad de la educación superior, mientras que ella -siendo una de las personas que más conoce el sector educación en el Perú- estaba más enfocada en los niveles más básicos.

Tocayos. Martín Vizcarra y Martín Venavides, nuevo ministro de Educación.

Mientras la ahora ex ministra estaba de viaje, Benavides conversó con el Presidente Vizcarra sobre el sector y le presentó su renuncia. Se desconoce la naturaleza exacta de lo que allí se dijo después, pero lo que siguió es un buen indicador. Vizcarra llamó a la ministra que acababa de llegar a Lima y le pidió su renuncia; así, en frío y como quien mata varios pájaros de un tiro: ¡sale un combo de procurador con cuatro ministros! La explicación que habría recibido la ahora ex ministra es que el gobierno está tratando de enfocarse más en la calidad de la educación superior.

Vizcarra no tenía que escoger entre Martín Benavides y Flor Pablo, bastaba ordenarle a la segunda que apoye más y mejor al primero y listo. ¿Qué pasó? ¿Quién hubiera querido a Flor Pablo fuera del Minedu?

Como contexto, recordemos que la semana pasada Vizcarra se reunió con las bancadas recién electas y que algunas de ellas representan a personas que vieron con muy malos que en los textos escolares apareciera esto:

Texto “Desarrollo Personal, Ciudadanía y Cívica”, que formaba parte de la Currículo Nacional de Educación Básica para alumnos de tercero de secundaria, elaborado por el Gobierno peruano en 2018 y colocado a disposición vía web e impreso. Ya ha sido retirado. (FOTO: ACI PRENSA).

Algunas personas se ponen nerviosas con el enfoque de género. Otras simplemente creen que es el demonio tratando de meterse en sus hijos. Y esto, que es responsabilidad de quien esté a la cabeza del Minedu, viene costando la judicialización de 8 trabajadores acusados de pornografía infantil a los que se ha dejado a su suerte.

Recordemos también que algunas otras bancadas buscan que no se afecte el (sacrosanto, intocable, divino) lucro en la educación básica privada, como parece que será luego de la aprobación del Decreto de Urgencia 02.002 y la crítica del representante de Innova Schools -Jorge Yzusqui- tras la publicación del mencionado DU.

Finalmente existe una versión de dentro del Minedu según la cual la ex ministra Flor Pablo estaba más preocupada de su imagen política que de su rol ejecutivo, con el consecuente descuido en el avance de la reformas que se esperaba que liderara. Su círculo más cercano -directoras y gerentes- la acompañaba en ese camino, claramente más personal que institucional, debilitando aún más el impulso de las reformas que quedaban pendientes.

La precariedad del Ejecutivo lo hace vulnerable al cambalache simplón, a canjear favores grandes a cambio de minucias: señor gobierno hazme este favor y yo te dejo de jorobar con este tema. Quita a tal persona y yo te apoyo en tal asunto. Pon a tal otra persona y yo digo que eres lo máximo. De acuerdo, nadie va a decir que Vizcarra es lo máximo, pero sí pueden dejar de jorobarlo. Al menos un poco. E incluso, quizás, ayudarlo votando a favor de alguna iniciativa del Ejecutivo.

Así estamos y todas las teorías con complementarias.

 

COLOFÓN

Me decía un amigo: “no entiendo la actitud de Vizcarra, ¿le tendrán algo o creerá él que le tienen algo?”. No lo sé, le dije, pero en los dos casos los jodidos somos nosotros.

Al margen de eso, tenemos dos escenarios:

  1. Si Vizcarra no puede limpiar el sarro que Odebrecht ha dejado pegado en todas las paredes del aparato del Estado, probablemente se vaya a su casa con impedimento de salida del país.
  2. Si Vizcarra patea el tablero y deja a la mafia convertida en su enemiga al margen de las investigaciones porque Odebrecht deja de colaborar, ese impedimento de salida no será del país sino de San Jorge. Los enemigos los tiene comprados, acabe o no acabe con ellos, les arrebate o no sus privilegios ilícitamente ganados. Así que mejor para él cuanto más vulnerables y desarmados los deje.

Es mejor irse a Moquegua a descansar que verse forzado a dormir la moqueguana en Canadá, y no hablamos ni de una embajada ni del país. El fierro está caliente, Sr. Presidente, o lo dobla o lo doblan a usted.

2 comentarios en “Sin Brújula (Bonus Track: ¿Por qué salió la ministra de Educación?)

  1. Corregir:
    1-“Al gobierno de Vizcarra simplemente no le quedó más remedio que hacerlo sino quería acabar preso” por “Al gobierno de Vizcarra simplemente no le quedó más remedio que hacerlo SI NO quería acabar preso”.
    2- La ministra Martens remplazó a Saavedra, no fue Vexler.

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