Perú: puente o precipicio

Tejedores dàndole mantenimiento al último puente inca, el Q’eswachaka en el Cusco. Debido a la pandemia en el 2020 no se realizó dicho mantenimiento y el puente de cinco siglos colapsó.

El que no puede poner sus pensamientos en hielo no debe entrar en el fragor de la disputa”.

― Friedrich Nietzsche, Humano, demasiado humano (Un Libro para Espíritus Libres – 1878).

Cuando (están) enemistados, el intelecto y el corazón se ven entre sí como el odiador y el imbécil”.

― Criss Jami, Killosophy

Sí, tender puentes. Es la única manera de viabilizar lo que sea que quiera lograr el próximo Presidente, porque quien sea que llegue a Palacio de Gobierno enfrentará en el legislativo a una oposición formidable compuesta por piratas enanos que -cuchillo entre los dientes- no detendrán ante nada sus esfuerzos para recuperar la inversión que los llevó al Congreso.

Si Presidente no despliega dichos puentes el Congreso se lo puede cargar y no pasa nada (¡Gracias TC!), así que no hacerlo es, literalmente:

Dispararse al pie. Literal.

TEJER EL PUENTE

No se trata de acercarse al pirata con un ánimo conciliador que subordine a los propios principios porque líneas rojas tiene que haber. Tampoco se trata de hacerlo con una disposición genuflexa, arrodillado, como fue PPK a ver a Keiko a la casa de Cipriani. Convocar, discutir, llegar a acuerdos y puntos medios y conversar no es ni indigno ni es traición. Se trata de entender que sin negociar no vamos a ninguna parte que no sea el fondo del precipicio. Esto no debe perderse de vista.

Es probable que los nuevos congresistas no constituyan en sí mismos un gran obstáculo para el tendido de puentes, pues todos o casi todos estarán a la espera de que les den o devuelvan algo como parte de los beneficios de haber accedido al club de la Plaza Bolívar. Que los fenicios sean fenicios reduce la incertidumbre y facilita el diseño de estrategias de negociación.

Por otro lado, el populismo al que seguramente estará inclinado el Congreso desde el principio solo podrá ser contenido si desde el Ejecutivo hay contrapropuestas convincentes para abordar estructuralmente cualquiera que sea el problema que el Congreso pretenda solucionar metiéndole la mano al Tesoro Público o algún otro bolsillo. La crisis no se habrá terminado ni habrá dejado de golpear a diversos sectores de distintas maneras, todas muy duras. Por eso, sobrarán causas nobles que acoger desde el Congreso y generar iniciativas de gasto demagógicas y populistas o, lo que es lo mismo, ineficaces e insostenibles.

Seguramente será un puente precario y poco estable, pero servirá.

Esto sucederá de todos modos y si el Ejecutivo no está preparado para responder con alternativas creíbles y reales muy (MUY) pronto habrá sido sobrepasado. Insisto, ese será el panorama independientemente de quién llegue a Palacio.

Entender esto es fundamental: sin puentes entre los actores políticos y sin consensos vamos muertos. El período 2016-2021 así lo atestigua. No habrá inversión pública sostenida, no habrá política de servicios públicos eficiente ni suficiente. La incertidumbre ralentizará y demorará la inversión privada en pequeños y grandes proyectos, el dólar seguirá subiendo seguido por los precios de todo lo que consumimos que no se produce en el Perú. La capacidad de endeudarse del Perú seguirá reduciéndose, el costo de endeudarse seguirá aumentando, la economía no crecerá, no se generarán más puestos de trabajo, los ingresos del Estado caerán y tendrá más difícil cumplir con sus obligaciones, desde el pago de planillas hasta la construcción y mantenimiento de hospitales, colegios y comisarías… por poner algunos pocos ejemplos.

¿Cuántos años más vamos a retroceder al costo de millones de familias pobres, niños sin nutrición y educación adecuada y decenas de miles de muertos más?

¿QUÉ ME MIRAS, OE?

¿Qué habilidades debe tener ese que llegue a Palacio para lograr consensos con esos que lo querrán vacar a la primera ley observada? ¿De Soto? ¿Forsyth? ¿Lescano? ¿Mendoza? ¿López? ¿Fujimori? Si tuviéramos un Antaurómetro para medir a quién le sería más fácil construir consensos con sus rivales, ¿quién estaría primero (más parecido a Antauro) y quién al final (menos parecido a Antauro)?

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